domingo, 27 de noviembre de 2016

El fútbol y estos muchachos me volvieron a la vida

Fue futbolista, técnico y el corazón le jugó una mala pasada, el amor al deporte lo hizo volver al rectángulo verde.
ÁNGEL GUERRERO UN TÉCNICO GANADOR DEL FÚTBOL TUCUMANO



Sentado mirando el escritorio, esperando una respuesta a lo que su interior ya sabía, su cuerpo le daba síntomas que algo no estaba bien. Sus manos van hacia su cabeza y acariciando sus cabellos blancos, busca una respuesta a todo lo que está viviendo. La puerta se abrió y el facultativo con su delantal blanco impecable, tenía en la mano los resultados que el vino a conocer.
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Era un día de semana, esas siestas de invierno tucumano donde el sol está presente pero no calienta lo suficiente, en la localidad de Tafí Viejo en esa época del año se puede percibir el aroma azahares y a limón, esos olores ya uno lo puede apreciar cuando va en un vehículo por la diagonal Leccese entrando a esta ciudad. Son las 3 y media de la tarde, la siesta taficeña esta demasiada tranquila, no se ve una persona en la calle, lo más probable es que estén durmiendo, ritual propio de provincianos. En el club Villa Mitre, la primera división de fútbol se apresta a realizar su entrenamiento diario, en sus paredes se puede observar pintadas las publicidades del festival del Limón de años anteriores, festival folclórico que es un clásico en esta localidad. Las tribunas vacías, los arcos sin redes, la cancha siempre falta de césped, solo lo cubre una explanada de tierra como la mayoría de las canchas de la liga tucumana. Se produce el ingreso de varias personas, que empiezan a correr a las órdenes de un profesor, que le pide que dejen de hablar y que se concentren en el trabajo.
Desde el asiento de cemento de la tribuna me acomodé para pasar una tarde llena de fútbol, así como si estuviera en el living de mi casa frente a un televisor. El clima del entrenamiento era acorde, la buena onda en el plantel se lo podía apreciar en el ambiente, las bromas entre los jugadores era una carta corriente de la siesta.
La tarde está soleada pero fresca si uno se refugiaba en la sombra, Se siente el sonar de un silbato. Los jugadores se dirigen al centro de la cancha, allí forman una semironda, algunos se sientan, otros permanecen parados con sus manos en la cintura o en posición con los brazos cruzados, atentos a escuchar lo que dice su profe. Por donde me encuentro no puedo escuchar bien lo que hablan, solo observo los gestos de los dirigidos, que cuando habla el hombre de cabellos canosos, los jugadores asienten con la cabeza, cada palabra que sale de la boca del DT. Finaliza la charla y la semironda se rompe, el grupo de jugadores se separan para empezar a  realizar los diversos trabajos.
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El médico lo miró a los ojos y sintió que iba a decir lo que él ya sabía. Esa taquicardia que sentía a menudo y que cada vez era más seguida, no era un buen síntoma, provocando cansancios permanentes.
A pesar que siempre se hacia los estudios anuales, debido a que sabía que podía padecer este problema en forma congénita.
El Dr. Cuevas tenía los resultados de los estudios que se realizó, el clima era de tensión.
Corría el año 2011, ese año nunca se olvidó y que quedó grabado por siempre en su vida.
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En los tiempos  de los años 70, Ángel Guerrero fue una estrella en el fútbol tucumano, brillaba cada domingo en Atlético Tucumán , equipo que se enamoró siendo un niño y sentimiento que sigue intacto.
A los 15 años empezó a estar todos los días en el club de Atlético Tucumán, se fue a una prueba con los amigos del barrio y se quedó en el decano, para empezar a escribir su historia en el deporte. Debutando en la 5ta división, jugando de medio campista, luego el tiempo lo fueron cambiando de posición hasta llegar a ser defensor central.
Con 17 años llegó a debutar en primera división, le tocó momentos buenos y malos, un sinsabor que vivió fue una lesión en su rodilla. Paso momento de angustia. Llegó a sentir que se le cortaba el sueño de su vida, que su carrera de futbolista se terminaría.

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-    -Bueno Ángel, tengo malas noticias. Los estudios de eco doppler no salieron bien. Y vamos a tener que ver a otro doctor porque lo tuyo es para cirugía.
-     -¿Cirugía? ¿Pero que tengo doctor?
-     -Tranquilo mi amigo, vos al ser hipertenso, la válvula aórtica se te dilato.
 El silencio se apoderó del consultorio, los pensamientos y los miedos aparecieron. 

El 26 de enero de 2012 , un día clave en su vida, siendo un hombre de fe y de creer mucho en dios , se abocó en él para que lo ayudara en el difícil trance que le tocaba pasar.
Ingresó al Sanatorio Rivadavia C.P.C  con los nervios propios  que puede tener cualquier ser humano al ser intervenido en una cirugía.
Dr Julio Dantur fue le cirujano encargado de realizar la operación en el corazón, su familia con mucha preocupación pero con fe que este guerrero seguiría dando pelea a la vida.
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De niño, Ángel Guerrero soñaba jugar en el club decano, creció  en el barrio Echeverría, allí pasaba sus días imaginando ser jugador de fútbol.
Su padre trabajador de una curtiembre y aunque su madre le pedía que siguiera los estudios, en la cabeza de Ángel  solo pensaba en el balón de cuero que lo llevaría a jugar en primera.
Don Guerrero padre, fanático del fútbol y del decano, seguía a su equipo a todas partes, llevándolo a Ángel muchas veces hasta en bicicleta a la cancha para ver los partidos. Teniendo locura que su hijo vistiera la camiseta de atlético en primera división.
Su infancia se la pasaba en la plaza de la calle Thames y Santiago, se reunían en una plaza a disfrutar de una tarde de fútbol hasta que oscurecía, apellidos como los Apud, Aredes (padre del zurdo), Toscano, Zelaya, Piazza, Luis Ponce , otro jugador que llegó a ser delantero de Atlético. Varios de estos jugadores se destacaron en el fútbol tucumano.
Guerrero sabía que era su oportunidad de que el fútbol podía ser su trabajo, era lo que mejor sabía hacer y amaba jugar en una cancha.
Su vida es el fútbol hasta el día de hoy, como si estuviera casado con este deporte.
  
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La operación de su corazón pasó y su salud mejoró, pero en su alma estaba vacía porque había algo que le faltaba, el tiempo transcurría y así fueron pasando los años , pasaron alrededor de cinco largos años, que permaneció alejado del fútbol, solo atinaba a ir a ver algún que otro partido en campo norte o algún picado entre los vecinos de su barrio en un potrero.
Este alejamiento se produjo por decisión médica y personal, aunque en su interior sabía que la conducción técnica era algo del pasado.
Ya en otro momento el fútbol tuvo que esperar pero por un corto tiempo, porque a los 18 años le llegó la citación de hacer el servicio militar obligatorio, teniendo que emigrar a otra provincia, el destino fue Villa Mercedes, San Luis.
Mientras hacia el servicio militar , también jugaba al fútbol en un club de allí, desde Atlético Tucumán lo cede a préstamo al Jorge Newbery de San Luis, teniendo un buen rendimiento y dejando amigos entrañables hasta el día de hoy.
Un día a principios del año 2015, estando en su hogar recibió la llamada de un dirigente del fútbol tucumano, era el presidente de Villa Mitre de Tafí Viejo, Daniel Díaz ofreciéndole la conducción del equipo de la primera división.
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En el año 75 los dirigentes de Atlético Tucumán querían traer defensores para reforzar el equipo, es por ello que contrataron a Roque Santillán de Argentinos del Norte, era un buen marcador central. Santillán amigo de Ángel, compartieron el servicio militar y en el equipo Jorge Newbery de San Luis
Espeche y Solórzano confiaron en las condiciones de Guerrero, retornando al equipo de primera división del decano.
Las épocas del fútbol son distintas, los jugadores de primera división algunos en unos años de carrera suelen ser millonarios, en la década del 70 los jugadores sus sueldos solo alcanzaba para tener un buen pasar pero no quedar salvados económicamente de por vida.
Guerrero tuvo que ahorrar peso por peso para llegar a comprar su primer auto, Peugeut 404, toda una máquina. A pesar que no era un cero kilómetro.
Ángel trabajaba a la mañana en la Universidad de Tucumán y por la tarde iba a entrenar con el equipo de primera división de Atlético Tucumán. Ingreso a la edad de 18 años en la UNT, llegó a conocer personas importantes del nivel académico como Eugenio Virla, nombre que lleva hoy el lugar donde trabajo muchos años.
Sus compañeros de trabajo le pedían que ganara los partidos, al igual que sus vecinos de barrio.
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Las lesiones fue un determinante para que colgara los botines en forma profesional, aunque con 32 años sabía que podía darle a su carrera deportiva unos años más. Pero tomó la decisión de abandonarlo definitivamente como jugador.
Estando lejos del fútbol y trabajando en la UNT, decidió empezar a hacer el curso de DT.
Las ofertas laborales ya empezaron a llegarle aún sin terminar de recibirse de técnico. Empezando su carrera como DT en el club All Boys, no tardó mucho tiempo en que los campeonatos empezaron a llegar.
Guerrero se convirtió en un ganador en cada club que dirigió. Hinchas de La Florida, Famailla, Cruz Alta, son solo algunos que recuerda con cariño el paso que dejó este técnico dejando títulos al club de sus amores.
Con Atlético Tucumán supo hacer un gran trabajo en las divisiones que le tocó trabajar, pero los éxitos en los clubes que dirigió en la liga tucumana, llamaron la atención de los de la vereda del frente, logrando dirigir a San Martín. 
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Al recibir la oferta de volver al fútbol luego de su operación y de unos largos cinco años, ese tiempo los contaba como un preso que cuenta los días para volver a la libertad.
Su cabeza se preguntaba ¿si era bueno volver al fútbol? , aunque en su interior sentía esa necesidad de sentir y respirar el fútbol que toda su vida lo práctico. 
Se preguntaba si dirigir a Villa Mitre no le produciría ningún inconveniente en su salud, Es por ello que se dirigió a sus médicos para algunas consultas.
-     -  Buenos días doctor , lo vengo a ver por unas consultas. ¿Yo puedo realizar una vida normal? 
-     - Hola Ángel , claro que podes hacer una vida normal, esa pregunta viene porque ¿quieres volver a dirigir? 
      Se rió el ex futbolista dando a entender su respuesta a la pregunta del facultativo.
- Mire mi amigo usted ya puede dirigir , realice una vida normal, siempre con los cuidados que usted ya sabe.
Salio del consultorio con una alegría, la misma que sintió cuando iba a debutar en la primera división del decano.
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A lo lejos se vio llegar un hombre. Vestido de indumentaria deportiva,  una campera larga con el escudo de Atlético Tucumán, de cuerpo alto, morocho de cabellera blanca, teñida por el paso de los años.
Ingresó a los vestuarios del club, cerró la puerta,  se escuchó voces y algunos saludos.
En Tafí Viejo en el ambiente había una gran expectativa por la llegada del nuevo técnico, una buena convocatoria de jugadores estaban ese día para la primera práctica de Guerrero como flamante técnico de Villa Mitre.
Los entrenamientos empezaron pero el compromiso de parte de los jugadores no se los veía, el motivo era que el técnico no podía contar con todos, algunos jugadores por cuestiones laborales solo podían entrenar  una vez o a lo sumo dos por semana y eso era un problema.

" No me sirve ni para mi , ni para el jugador que solo entrene un día a la semana, tuve que inculcar la disciplina al trabajo y el cuidado personal",expresa Guerrero.

Los resultados las primeras fecha empezaron con el pie izquierdo, las derrotas eran seguidas. Esto causó en Guerrero en hablarle al presidente del club, pasó por su cabeza en presentar la renuncia. Los dirigentes le dieron el apoyo y las fuerzas para continuar.

"Villa Mitre es un grande del fútbol tucumano, es una institución grande, poderosa", se refiere Guerrero al hablar del club taficeño.

Los partidos pasaron y los resultados empezaron a venir , el equipo de Guerrero empezó de menor a mayor, logrando grandes resultados de local y de visitante.
El tiempo pasó, otra vez el destino y el fútbol lo ponían en una final a este técnico.
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Villa Mitre venía de varios años sin lograr un ascenso en el torneo de la liga tucumana de fútbol.
-    - ¿Qué tal el gol que metí profe?- le decía uno de los jugadores a Guerrero mientras corría alrededor de la cancha  
y    -  Más o menos,  se nota que estás aprendiendo de un goleador como yo – respondió el técnico con una sonrisa cómplice.
Al escuchar esa respuesta el jugador sonrió y siguió con su trabajo.
La semana era de muy buen ánimo en el plantel, todo estaba listo para la gran final que se iba a jugar en el estadio de San Martín, el rival a vencer era Azucarera Argentina. Equipo que ya le había ganado a Villa Mitre de local y de visitante.
Aunque Guerrero siempre dice que el fútbol te da revancha, además sabía que el campo de juego del estadio de la Ciudadela iba a ser favorable para el conjunto taficeño. Al conocer al rival, pensaba de una manera especial de jugarle, en su cabeza giraba la táctica que el "Villa" iba a implementar.
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Un partido especial, no por ser una final sino por muchas cosas que sentía en su interior.
La Ciudadela era el escenario para este encuentro, las hinchadas desplegaron sus banderas al sonido de los bombos y trompetas, el color del folclore del fútbol estaba en su esplendor en la tarde.
La tarde ideal para la práctica del fútbol, el partido empezó muy parejo pero Azucarera Argentina golpeó primero entrando en ventaja por la mínima diferencia. Parecía que el sueño del ascenso se esfumaba. A punto de finalizar el partido. Facundo Diclemente, capitán de Villa Mitre logró el empate,forzando la definición por penales, la suerte sería la ganadora a pesar que el conjunto taficeño hizo mejor las cosas durante el encuentro.
   
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Los hinchas tenían los nervios a flor de piel, Guerrero daba la tranquilidad a sus dirigidos, siempre este técnico le tuvo confianza a este grupo de jóvenes.
El capitán de Villa Mitre hablaba con su arquero, desde la tribuna observe esa imagen y se me vino a la memoria cuando Mascherano le hablo a Romero en el mundial de fútbol. Este deporte es tan hermoso que se puede realizar este tipo de  comparaciones.
Santiago Vera, arquero del conjunto taficeño,escuchó los últimos consejos de su técnico y partió al arco donde se definiría el torneo desde los 12 pasos.
Era una definición para el infarto, los hinchas alentaban sin parar. Empezaron las ejecuciones, Guerrero miraba tranquilo, en su interior sabía que no se le iba a escapar este torneo.
Vera se sentía con tanta confianza que lo demostró atajando dos penales, pero lamentablemente también erraron sus compañeros, estirando la definición a un sexto penal. 
El turno para realizar el penal era para Azucarera, el encargado de patear Franco Zelarrayán,oportunidad que no supo aprovechar. 
Los taficeños estaban a punto de lograr el objetivo que se habían propuesto, Navarro fue el encargado de patear desde los 12 pasos, agarró el balón lo colocó en el punto de cal y pateó con  acierto mandando el esférico al fondo de la red, desatando la alegría de toda una localidad que acompañó a su equipo en esta final.
Villa Mitre logró el ascenso que se le venía negando en varias campañas, por su parte Guerrero volvía a gritar campeón, demostrando que es un técnico ganador y que está de vuelta en el fútbol para quedarse por muchos tiempo, logrando el ascenso del "Gigante" en tan sólo un año de trabajo.

  
                                                        
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El público decano siempre lo ovacionó, teniendo un afecto especial, mucho dicen que es porque es decano de alma, otros porque salió del club. Pasó mucho tiempo que este ex jugador colgó los botines, pero ese amor por la pelota continúa como cuando era un niño y soñaba poder vestir la camiseta de Atlético en la primera división.
En su barrio es un vecino más. Su casa se la puede identificar en el barrio Echeverría a lo lejos, pintada con los colores celeste y blanco al igual que su corazón. Guerrero fanático   del “Deca” con todas las letras. 
Sin lugar a dudas su vuelta a dirigir le volvió la alegría a su vida. Villa Mitre y ese plantel de jugadores, ocupan un lugar importante en este veterano del fútbol tucumano, llegando a decir:" que  el fútbol y estos muchachos  me devolvieron la vida".






                                        

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