Fue futbolista, técnico y el
corazón le jugó una mala pasada, el amor al deporte lo hizo volver al
rectángulo verde.
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| ÁNGEL GUERRERO UN TÉCNICO GANADOR DEL FÚTBOL TUCUMANO |
Sentado mirando el escritorio, esperando una respuesta a lo que su interior
ya sabía, su cuerpo le daba síntomas que algo no estaba bien. Sus manos van
hacia su cabeza y acariciando sus cabellos blancos, busca una respuesta a todo
lo que está viviendo. La puerta se abrió y el facultativo con su delantal
blanco impecable, tenía en la mano los resultados que el vino a conocer.
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Era un día de semana, esas siestas de invierno tucumano donde el sol está
presente pero no calienta lo suficiente, en la localidad de Tafí
Viejo en esa época del año se puede percibir el aroma azahares y a
limón, esos olores ya uno lo puede apreciar cuando va en un vehículo por la
diagonal Leccese entrando a esta ciudad. Son las 3 y media de
la tarde, la siesta taficeña esta demasiada tranquila, no se ve una persona
en la calle, lo más probable es que estén durmiendo, ritual propio de
provincianos. En el club Villa Mitre, la primera división de fútbol
se apresta a realizar su entrenamiento diario, en sus paredes se puede
observar pintadas las publicidades del festival del Limón de años anteriores,
festival folclórico que es un clásico en esta localidad. Las tribunas vacías,
los arcos sin redes, la cancha siempre falta de césped, solo lo cubre una
explanada de tierra como la mayoría de las canchas de la liga tucumana. Se
produce el ingreso de varias personas, que empiezan a correr a las órdenes de
un profesor, que le pide que dejen de hablar y que se concentren en el
trabajo.
Desde el asiento de cemento de la tribuna me acomodé para pasar una tarde
llena de fútbol, así como si estuviera en el living de mi casa frente a un
televisor. El clima del entrenamiento era acorde, la buena onda en el plantel
se lo podía apreciar en el ambiente, las bromas entre los jugadores era una
carta corriente de la siesta.
La tarde está soleada pero fresca si uno se refugiaba en la sombra, Se siente
el sonar de un silbato. Los jugadores se dirigen al centro de la cancha, allí
forman una semironda, algunos se sientan, otros permanecen parados con sus
manos en la cintura o en posición con los brazos cruzados, atentos a escuchar
lo que dice su profe. Por donde me encuentro no puedo escuchar bien lo que
hablan, solo observo los gestos de los dirigidos, que cuando habla el hombre
de cabellos canosos, los jugadores asienten con la cabeza, cada palabra que
sale de la boca del DT. Finaliza la charla y la semironda se rompe, el grupo
de jugadores se separan para empezar a realizar los diversos
trabajos.
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- -Bueno Ángel, tengo
malas noticias. Los estudios de eco doppler no salieron bien. Y vamos a tener
que ver a otro doctor porque lo tuyo es para cirugía.
- -¿Cirugía? ¿Pero
que tengo doctor?
- -Tranquilo mi
amigo, vos al ser hipertenso, la válvula aórtica se te dilato.
El silencio se apoderó del consultorio, los pensamientos y los
miedos aparecieron.
El 26 de enero de 2012 , un día clave en su vida, siendo un hombre de fe
y de creer mucho en dios , se abocó en él para que lo ayudara en el difícil
trance que le tocaba pasar.
Ingresó al Sanatorio Rivadavia C.P.C con los
nervios propios que puede tener cualquier ser humano al ser intervenido en una cirugía.
Dr Julio Dantur fue
le cirujano encargado de realizar la operación en el corazón, su familia con
mucha preocupación pero con fe que este guerrero seguiría dando pelea a la
vida.
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De niño, Ángel Guerrero soñaba jugar en el club decano,
creció en el barrio Echeverría, allí pasaba sus días
imaginando ser jugador de fútbol.
Su padre trabajador de una curtiembre y aunque su madre le pedía que
siguiera los estudios, en la cabeza de Ángel solo pensaba
en el balón de cuero que lo llevaría a jugar en primera.
Don Guerrero padre,
fanático del fútbol y del decano, seguía a su equipo a todas partes,
llevándolo a Ángel muchas veces hasta en bicicleta a la
cancha para ver los partidos. Teniendo locura que su hijo vistiera la
camiseta de atlético en primera división.
Su infancia se la pasaba en la plaza de la calle Thames y Santiago, se
reunían en una plaza a disfrutar de una tarde de fútbol hasta que oscurecía,
apellidos como los Apud, Aredes (padre del zurdo), Toscano,
Zelaya, Piazza, Luis Ponce , otro jugador que llegó a ser delantero
de Atlético. Varios de estos jugadores se destacaron en el fútbol tucumano.
Guerrero sabía
que era su oportunidad de que el fútbol podía ser su trabajo, era lo que
mejor sabía hacer y amaba jugar en una cancha.
Su vida es el fútbol hasta el día de hoy, como si estuviera casado con
este deporte.
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La operación de su corazón pasó y su salud mejoró, pero en su alma estaba
vacía porque había algo que le faltaba, el tiempo transcurría y así fueron
pasando los años , pasaron alrededor de cinco largos años, que permaneció alejado del
fútbol, solo atinaba a ir a ver algún que otro partido en campo norte o algún
picado entre los vecinos de su barrio en un potrero.
Este alejamiento se produjo por decisión médica y personal, aunque en su
interior sabía que la conducción técnica era algo del pasado.
Ya en otro momento el fútbol tuvo que esperar pero por un corto tiempo,
porque a los 18 años le llegó la citación de hacer el servicio militar
obligatorio, teniendo que emigrar a otra provincia, el destino fue Villa
Mercedes, San Luis.
Mientras hacia el servicio militar , también jugaba al fútbol en un club
de allí, desde Atlético Tucumán lo cede a préstamo al Jorge Newbery
de San Luis, teniendo un buen rendimiento y dejando amigos entrañables
hasta el día de hoy.
Un día a principios del año 2015, estando en su hogar recibió la llamada de un dirigente del fútbol
tucumano, era el presidente de Villa Mitre de Tafí Viejo, Daniel Díaz ofreciéndole
la conducción del equipo de la primera división.
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En el año 75 los dirigentes de Atlético Tucumán querían
traer defensores para reforzar el equipo, es por ello que contrataron a Roque
Santillán de Argentinos del Norte, era un buen marcador
central. Santillán amigo de Ángel, compartieron el servicio
militar y en el equipo Jorge Newbery de San Luis.
Espeche y Solórzano confiaron en las condiciones de Guerrero, retornando al
equipo de primera división del decano.
Las épocas del fútbol son distintas, los jugadores de primera división
algunos en unos años de carrera suelen ser millonarios, en la década del 70
los jugadores sus sueldos solo alcanzaba para tener un buen pasar pero no
quedar salvados económicamente de por vida.
Guerrero tuvo
que ahorrar peso por peso para llegar a comprar su primer auto, Peugeut 404,
toda una máquina. A pesar que no era un cero kilómetro.
Ángel trabajaba a la mañana en la Universidad de Tucumán y por la tarde iba
a entrenar con el equipo de primera división de Atlético Tucumán.
Ingreso a la edad de 18 años en la UNT, llegó a conocer
personas importantes del nivel académico como Eugenio Virla,
nombre que lleva hoy el lugar donde trabajo muchos años.
Sus compañeros de trabajo le pedían que ganara los partidos, al igual que
sus vecinos de barrio.
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Las lesiones fue un determinante para que colgara los botines en forma
profesional, aunque con 32 años sabía que podía darle a su carrera deportiva
unos años más. Pero tomó la decisión de abandonarlo definitivamente como
jugador.
Estando lejos del fútbol y trabajando en la UNT,
decidió empezar a hacer el curso de DT.
Las ofertas laborales ya empezaron a llegarle aún sin terminar de
recibirse de técnico. Empezando su carrera como DT en el club All
Boys, no tardó mucho tiempo en que los campeonatos empezaron a llegar.
Guerrero se
convirtió en un ganador en cada club que dirigió. Hinchas de La
Florida, Famailla, Cruz Alta, son solo algunos que recuerda
con cariño el paso que dejó este técnico dejando títulos al club de sus
amores.
Con Atlético Tucumán supo hacer un gran trabajo en las
divisiones que le tocó trabajar, pero los éxitos en los clubes que dirigió en
la liga tucumana, llamaron la atención de los de la vereda del frente,
logrando dirigir a San Martín.
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Al recibir la oferta de volver al fútbol luego de su operación y de unos
largos cinco años, ese tiempo los contaba como un preso que cuenta los días
para volver a la libertad.
Su cabeza se preguntaba ¿si era bueno volver al fútbol? , aunque en su
interior sentía esa necesidad de sentir y respirar el fútbol que toda su vida
lo práctico.
Se preguntaba si dirigir a Villa Mitre no le produciría
ningún inconveniente en su salud, Es por ello que se dirigió a sus médicos
para algunas consultas.
- - Buenos
días doctor , lo vengo a ver por unas consultas. ¿Yo puedo realizar una vida
normal?
- - Hola Ángel ,
claro que podes hacer una vida normal, esa pregunta viene porque ¿quieres
volver a dirigir?
Se rió el ex futbolista dando a entender su respuesta a la pregunta del
facultativo.
- Mire mi amigo usted ya puede
dirigir , realice una vida normal, siempre con los cuidados que usted ya
sabe.
Salio del consultorio con una alegría, la misma que sintió cuando iba
a debutar en la primera división del decano.
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A lo lejos se vio llegar un hombre. Vestido de indumentaria
deportiva, una campera larga con el escudo de Atlético Tucumán,
de cuerpo alto, morocho de cabellera blanca, teñida por el paso de los años.
Ingresó a los vestuarios del club, cerró la puerta, se escuchó
voces y algunos saludos.
En Tafí Viejo en el ambiente había una gran expectativa
por la llegada del nuevo técnico, una buena convocatoria de jugadores estaban ese día para la primera práctica de Guerrero como flamante técnico de Villa
Mitre.
Los entrenamientos empezaron pero el compromiso de parte de los jugadores
no se los veía, el motivo era que el técnico no podía contar con todos,
algunos jugadores por cuestiones laborales solo podían entrenar una vez
o a lo sumo dos por semana y eso era un problema.
" No me sirve ni para mi , ni para el jugador
que solo entrene un día a la semana, tuve que inculcar la disciplina al
trabajo y el cuidado personal",expresa Guerrero.
Los resultados las primeras fecha empezaron con el pie izquierdo, las
derrotas eran seguidas. Esto causó en Guerrero en hablarle al presidente del club, pasó por su cabeza en presentar la renuncia. Los
dirigentes le dieron el apoyo y las fuerzas para continuar.
"Villa Mitre es un grande del fútbol tucumano, es una
institución grande, poderosa", se refiere Guerrero al hablar del club
taficeño.
Los partidos pasaron y los resultados empezaron a venir , el equipo de Guerrero empezó de
menor a mayor, logrando grandes resultados de local y de visitante.
El tiempo pasó, otra vez el destino y el fútbol lo ponían en
una final a este técnico.
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Villa Mitre venía
de varios años sin lograr un ascenso en el torneo de la liga tucumana de
fútbol.
- - ¿Qué tal el
gol que metí profe?- le decía uno de los jugadores a Guerrero mientras corría
alrededor de la cancha
y - Más
o menos, se nota que estás aprendiendo de un goleador como yo –
respondió el técnico con una sonrisa cómplice.
Al escuchar esa respuesta el jugador sonrió y siguió con su trabajo.
La semana era de muy buen ánimo en el plantel, todo estaba listo para la
gran final que se iba a jugar en el estadio de San Martín, el
rival a vencer era Azucarera Argentina. Equipo que ya le había
ganado a Villa Mitre de local y de visitante.
Aunque Guerrero siempre dice que el fútbol te da
revancha, además sabía que el campo de juego del estadio de la Ciudadela iba a ser
favorable para el conjunto taficeño. Al conocer al rival, pensaba de una
manera especial de jugarle, en su cabeza giraba la táctica que el "Villa" iba
a implementar.
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Un partido especial, no por ser una final sino por muchas cosas que sentía en
su interior.
La Ciudadela era el escenario para este encuentro, las hinchadas
desplegaron sus banderas al sonido de los bombos y trompetas, el
color del folclore del fútbol estaba en su esplendor en
la tarde.
La tarde ideal para la práctica del fútbol, el partido empezó muy parejo
pero Azucarera Argentina golpeó primero entrando en ventaja por la mínima diferencia. Parecía que el sueño del ascenso se esfumaba. A punto de finalizar
el partido. Facundo Diclemente, capitán de Villa Mitre logró el empate,forzando la definición por penales, la suerte sería la ganadora a pesar que
el conjunto taficeño hizo mejor las cosas durante el encuentro.
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Los hinchas tenían los nervios a flor de piel, Guerrero daba la tranquilidad a sus dirigidos, siempre este técnico le tuvo confianza a este grupo de jóvenes.
El capitán de Villa Mitre hablaba con su arquero, desde la tribuna observe esa imagen y se me vino a la memoria cuando Mascherano le hablo a Romero en el mundial de fútbol. Este deporte es tan hermoso que se puede realizar este tipo de comparaciones.
Santiago Vera, arquero del conjunto taficeño,escuchó los últimos consejos de su técnico y partió al arco donde se definiría el torneo desde los 12 pasos.
Era una definición para el infarto, los hinchas alentaban sin parar. Empezaron las ejecuciones, Guerrero miraba tranquilo, en su interior sabía que no se le iba a escapar este torneo.
Vera se sentía con tanta confianza que lo demostró atajando dos penales, pero lamentablemente también erraron sus compañeros, estirando la definición a un sexto penal.
El turno para realizar el penal era para Azucarera, el encargado de patear Franco Zelarrayán,oportunidad que no supo aprovechar.
Los taficeños estaban a punto de lograr el objetivo que se habían propuesto, Navarro fue el encargado de patear desde los 12 pasos, agarró el balón lo colocó en el punto de cal y pateó con acierto mandando el esférico al fondo de la red, desatando la alegría de toda una localidad que acompañó a su equipo en esta final.
Villa Mitre logró el ascenso que se le venía negando en varias campañas, por su parte Guerrero volvía a gritar campeón, demostrando que es un técnico ganador y que está de vuelta en el fútbol para quedarse por muchos tiempo, logrando el ascenso del "Gigante" en tan sólo un año de trabajo.
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El público decano siempre lo ovacionó, teniendo un afecto especial, mucho
dicen que es porque es decano de alma, otros porque salió del club. Pasó
mucho tiempo que este ex jugador colgó los botines, pero ese amor por la
pelota continúa como cuando era un niño y soñaba poder vestir la camiseta
de Atlético en la primera división.
En su barrio es un vecino más. Su casa se la puede identificar en el
barrio Echeverría a lo lejos, pintada con los colores
celeste y blanco al igual que su corazón. Guerrero fanático
del “Deca” con todas las letras.
Sin lugar a dudas su vuelta a dirigir le volvió la alegría a su
vida. Villa Mitre y ese plantel de jugadores, ocupan un
lugar importante en este veterano del fútbol tucumano, llegando a
decir:" que el fútbol y estos muchachos me
devolvieron la vida".
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