Julio Cesar Arroyo es uno de los ex combatientes de Malvinas que se anima a contar su historia en la guerra de 1982 contra las fuerzas británicas, lo tiene bien guardado en un rincón de su memoria y trata de no tocarlo.
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| Patriota, amante del asado y las empanadas "Pili" se envuelve en una bandera argentina |
"Si quieren venir que vengan
les presentaremos batalla", vociferó un 10 de abril el General Leopoldo Fortunato Galtieri en Plaza de Mayo frente a miles de
personas. La convocatoria se dio por Radio
Rivadavia, una de las principales emisoras de aquel entonces, esto terminó
con más de 650 fallecidos en lo que fue la guerra por la recuperación de las Islas Malvinas. "Si había ejército, fuerza armada, ¿Dónde
estaban que no fueron ellos y nos mandaron a nosotros”? Se pregunta hoy
desde su casa Julio Cesar Arroyo,
"Pili" como le dicen sus
amigos, su familia y todos los que lo conocen.
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Saber que un tipo que estuvo expuesto a todas las calamidades que
engloban estar en un guerra (ver morir gente, tener que matar gente) me
movilizó a la casa de él, vive en un barrio de La Florida, pueblo que la mayor fuente de trabajo es el Ingenio,
tiene tres hijos Henrique, Lourdes y Gastón, actualmente tiene una ferretería a la vuelta de su casa a
la que le dedica sus 8 horas diarias. Caminé por una de las calles del barrio,
mientras pateaba una piedra mi mente solo pensaba en cómo es la vida o como
fueron esos días que pasó "Pili"
Arroyo en Malvinas. La mayoría recuerda cada 2 de abril a los caídos en
Malvinas y a los que todavía están de pie, ellos viven con esa angustia
atravesada en su corazón desde el día que terminó la batalla hasta que tengan
que dar el último suspiro; por eso no
hace falta que sea una de esas fechas para charlar con alguien que defendió,
protegió y luchó con todo o con lo poco que tenía "el suelo de aquellas
islas que según dicen es nuestro", como dice la canción de Juanón Lucero.
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La noche como muchas
noches de agosto está muy ventosa y fría, el viento levanta el olor a caña de
azúcar que penetra en todas las calles, con mis manos en los bolsillos camino y
miro hacia abajo hasta llegar a una casa linda, limpia y que contagia
tranquilidad. Cuando golpeo las manos me atiende uno de sus 3 hijos, Gastón, y él sale
por detrás invitándome a pasar, impone temor, por su tono fuerte de voz, alto, "lunfardo",
de ojos claros y pelo claro con compartido al medio. A diferencia de ese galpón
donde vivió durante mucho tiempo, su living es un lugar amplio y muy cómodo, el
escenario ideal para charlar; El tema es casi inevitable. “Decime que es la guerra para vos", Yo tartamudeo y desde mi
humilde lugar le contesto: La guerra es un enfrentamiento entre dos partes.
Levantó la mirada y con esos ojos grandes bien abiertos y rojos se levantó de
su silla y se fue. Cuando vuelve trae una felpa y una hoja, pensé que se había
enojado, escribe con mayúsculas y me
muestra la hoja, al mismo tiempo levanta la voz: -LA GUERRA ES HAMBRE, FRÍO, SUCIEDAD. LO PEOR QUE LE PUEDE PASAR AL SER
HUMANO-.
“Pili” estaba en Córdoba preparándose para partir hacia Comodoro Rivadavia a la novena Brigada
Aérea, que nada tenía que ver con enfrentarse cuerpo a cuerpo contra las
fuerzas británicas, ya que es un lugar de transporte y se brindaba todo tipo de
información a los soldados que estaban en el archipiélago.
El 12 de abril partieron desde el aeropuerto de Paja Blanca a Chubut casi 100 soldados, llegaron a la madrugada entre las 3 y 4. Allí en el aeropuerto
los esperaba un avión Hércules listo para trasladarlos hacia la isla, si, los
llevaron a la guerra sin siquiera avisarles. Arroyo tenía un vago, vaguísimo
entrenamiento con armas, al igual que la mayoría, que tenían entre 18 y 20 años
y muchos sin secundario completo. “Antes de ir a Malvinas yo era un boludo de
18 y años y hacia lo que hacen la mayoría de los chicos de esa edad, pesaba 90
kg, y fumaba 4 paquetes o 5 por día”, grita enojado y con los ojos cada vez
más rojos que hablan casi por si solos como esos recuerdos carcomen su cabeza . Stanley, que para ese entonces ya
tenía el nombre de Puerto Argentino los
recibió el martes 13 de Abril a las 9 de la mañana, amaneciendo, con mucha
neblina y muchísimo frío, esos ojos rojos hacían que ese verde de sus pupilas
resalten y me trasladen directamente a esos campos, aunque el
asegura que es
imposible.
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Los soldados argentinos pensaban que ya habían recuperado Malvinas, por
eso Stanley ya tenía nombre argentino pero no sabían lo que les esperaba, lo
peor todavía los esperaba . Vivió toda su vida en La Florida en casa de sus
padres sin que nunca les faltara la comida, y en Malvinas le tocó Hasta el 27
de Abril vivir en un galpón sucio, parados y amontonados peor que animales y
estaban separados los que tenían secundario y los que no. Mientras su hijo jugaba a la Play su esposa cocinaba, lo supuse por el
rico olor a salsa que salía de la cocina, miro a mi derecha y entre los cuadros
hay diplomas y menciones que tiene colgado en las paredes de su casa. Entre
ellos uno de la Cruz Roja que le reconoce haber luchado con su vida por las
islas.
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Ganzo Verde es un pueblito que él lo describe y compara con Florida, en tamaño y paisaje, no había mucha población, alrededor de 30 casas pero si ovejas y ligustrinas, este pueblo ellos tenían la orden de “tomarlo” casi ni sabían en que consistía tomar el lugar. “Pili” y los demás soldados subieron al avión y llegaron al pueblo surcándolo, solo en bajar del avión Arroyo cuenta que casi se mata, “Nos bajaron de 4 metros metros de altura”. Una vez que se instalan en el lugar ya pasaba a llamarse Base Militar Cóndor, hasta aquí los soldados de mínima preparación se sentían “ganadores”, faltaba mucho y lo peor.
Ya instalados en la base militar Cóndor izan la bandera celeste y blanca
el día 1° de Mayo, mientras lo hacían, desde atrás se siente un grito
desesperado de: - ¡Cubierta completa!
- él como muchos de los otros soldado no sabían que significaba cubierta
completa, ese grado de desconocimiento tenían los soldados que lucharon, ya
venían por aire los ingleses bombardeando.
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| Base Aérea Militar Cóndor, Este nombre tenía ya la capital de la Isla Malvina |
Desde ese día para los argentinos que estaban allí comenzó el infierno, corridas de horas, saltar cercados, caídas, y de todo para poder salvar sus vidas, lo que no pudieron hacer otros soldados amigos de él, oficiales y sub oficiales sólo en eso que había sido solo el primer día de ataque de las fuerzas británicas. Esa primera noche el custodió los aviones que quedaron sanos, luego se pasó a la punta de un cerro a custodiar los puntos, ahí vivía (si se le puede llamar vida) en una carpa, su oficial superior tenía 19 años, solo uno más que él.
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Custodiando esos puntos logran ver una de las fragatas inglesas, dan
aviso a los demás y en un momento ven un avión al que desesperadamente les
hacían señas, pero el avión era de los británicos y otra vez las corridas de
horas, esta vez fue toda la noche corriendo escapando de la muerte, por
alambrados zanjas y lomos; hasta llegar otra vez a la Base Militar Cóndor o
“Ganzo Verde”, llegó el desembarco primero por Darwin ubicado a unos 4 kilómetros
de la base, él lo dice una y otra vez: “Era
el infierno, arrazaban con todo ”, cuando llegaron a donde estaban ya era
25 de Mayo, mientras hacían el intento de jurar a la bandera otra vez
bombardeos, que duraron hasta el 27. Nosotros no sabíamos a qué le disparábamos
porque tiraban cortinas de humo y no veíamos nada.
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Mientras ese centenar de soldados luchaban contra las fuerzas británicas
en el archipiélago, en La Florida todos los domingos el cura Carrizo daba misas multitudinarias en
la capilla de esta localidad. También recibían mercaderías, colchas y demás
cosas que le podían ser útiles para aquellos que estaban allá. La gente por un
lado sentía mucha tristeza, más su hermano José
que quedó en su casa, por el otro algo de alegría porque la gente creía que se
había recuperado Malvinas, o que las tropas argentinas estaban muy cerca de
hacerlo.
"Pili" ya estaba en
su casa, ya había regresado de la guerra y su madre Mirta, la cual estaba muy enferma seguía por los medios de
comunicación lo que estaba pasando allá, pero lo que nunca supo es que su hijo
era uno de esos soldados que estaba combatiendo en ese infierno, un infierno
raro, porque tenían temperaturas que no alcanzaban los 0 grados. Junto a su
hermano decidieron no contarle por su delicado estado de salud y al tiempo su
madre pasó a formar parte de sus recuerdos
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La madrugada del 27 de mayo por el alto parlante del aeropuerto de Malvinas se escucha: "Tregua", lo ordenaba el oficial Comodoro Pedroza
Cuando miro a mi alrededor la casa estaba tan sola y callada como un
desierto, Gastón ya no jugaba a la play y a Ángela, su esposa, no la sentía en la cocina, ellos saben lo
delicado que es el tema. A veces “Pili”
sueña con la guerra, por eso no le gusta hablar demasiado del tema, en los
asados prefiere tocar la guitarra, contar chistes o simplemente cargar a su
sobrino José casi hermano de "Henry" criados juntos y a la par.
Cuando se pide la tregua implica una rendición de honores, aceptar que
el enemigo ganó esas tierras y que seguirán ocupándolas para sus ganados y sus
actividades. Justamente para él esta fue la peor parte de estar en Malvinas. Después
de luchar desde el 25 de Mayo, otros desde mucho antes, como podían y con lo
que tenían había que rendirse y tirar las armas y municiones al mar. La
rendición fue en el aeropuerto y cuando llegaron ahí los soldados argentinos ya
tenían que estar desarmados completamente, después de
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Una vez llegados a Buenos Aires otra vez a Córdoba, Paja Blanca, la idea era que pasen la noche y al otro día mandarlos en un vuelo a Salta, pero él y otros dos compañeros salteños no aguantaban un segundo más y piden permiso para volverse esa misma noche, y desde ahí sin conocer Córdoba - A la deriva llegamos a la terminal, compramos los pasajes y volvimos a casa en colectivo de línea - "Pili" uno de esos casi doce mil soldados que fueron a luchar, más de 600 quedaron allá y en el corazón de sus familiares que los recuerdan cada 2 de Abril, y Arroyo que fue uno de los que puedo volver lo hizo en colectivo de línea, fue con 90 kilos volvió con 30 menos.
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Todos esos soldados que se rindieron frente a los ingleses pasaron a ser prisioneros de guerra, y otra vez el calvario de estar parados, sin comer y amontonados. Esto fue por 3 días más hasta que los llevaron a Uruguay para liberarlos. - Aroyo Julio Cesar usted figura muerto- , con esas palabras lo recibió un miembro de la Cruz Roja, aunque no estuvo lejos de estarlo “Pili” había perdido su "patente “y tenía que demostrar que todavía estaba en sus cabales, brindó sus datos completos y así después de casi 50 días de haber vivido lo peor que puede vivir un ser humano pudo regresar a su Florida natal, para que la gente lo recuerde y salude cada 2 de abril.



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